notas.almag.ro

Notas: La dependienta, de Sayaka Murata

La dependienta, de Sayaka Murata (2016, 🇯🇵). Ed. Duomo, 176 pp., traducido del japonés por Marina Bornas.

Es un librito corto que entretiene. La protagonista, Keiko Furukura, lleva desde los 18 años trabajando por turnos en un konbini. En España no tenemos nada así, pero lo más parecido (un establecimiento abierto las 24 horas, todos los días, que vende productos de higiene, comida, bebida y artículos de primera necesidad) sería algo así como… un Carrefour Express, supongo.

La protagonista cuenta su historia con 36 años: lleva media vida trabajando en la misma tienda. Ha visto venir e ir a ocho gerentes y a incontables compañeros de trabajo. Mientras que la trama no me pareció gran cosa, me llamó la atención la interpretación que le dan muchos críticos y comentaristas en internet. Yo pensé desde el primer momento que la protagonista es autista. Lo que más le agobia es saber cómo ha de comportarse, y en esta tiendita de un barrio de negocios le proporcionan un entrenamiento corporativo que elimina ese problema; le dicen cómo ha de sonreír y saludar, cómo ha de modular su lenguaje corporal y qué pequeñas rutinas ha de incorporar a su idiosincrasia mientras sea una empleada del konbini. A la protagonista no le gusta la rutina en sí, pero sí que le alivia el peso de dudar constantemente de la validez de sus interacciones sociales.

La protagonista dice estar a gusto en una rutina en la que todo puede predecirse, desde los turnos hasta la compañía que va a tener y los clientes que va a ver. La trama se centra, justamente, en el momento de su vida en el que las presiones sociales se hacen demasiado grandes como para continuar haciendo lo mismo. Los estándares sociales son especialmente rígidos en Japón, según entiendo por la obra, y trabajar a tiempo parcial en una tiendita no es el tipo de trabajo que se espera de una mujer adentrada en la treintena. Se espera un trabajo corporativo, o un contrato estable, o tener hijos y quedarse en casa, pero no trabajar por horas y no tener marido. La preocupación por encajar fundamenta gran parte de la novela.

Un libro ligero, aunque he escuchado que no es lo mejor de la autora.