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Notas: "Meridiano de sangre", de Cormac McCarthy (1985)

Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy (1985, 🇺🇸). Ed. Debolsillo, 400 pp., trad. Luis Murillo Fort.

Lo he leído alternando la versión original con la traducida por Luis Murillo Fort, ya que la prosa de McCarthy se me antojaba muy densa en el original. La traducción es bellísima y creo que transmite bien lo que se encuentra en el original. Trataré de hablar de la novela sin revelar detalles cruciales de la trama, al menos hasta que lo avise.

El libro me pareció fantástico, oscuro, lleno de una estática que sigue impregnando el recuerdo hasta un par de días después de haberlo terminado. Se trata de un western que no edulcora el Oeste, ni trata de deslumbrar con su brillo dorado; el mundo que se nos presenta es gris y pardo, y su avance sólo se puede entender tras la revelación de que no hay combustible cuya sustancia sea otra que el sufrimiento humano. Está salpicado, eso sí, de fragmentos de una belleza enorme.

Se levantó y volvió la cabeza hacia las luces de la ciudad. Las balsas de marea brillantes como cubilotes entre las rocas oscuras donde gateaban los fosforescentes cangrejos de mar. […] El potro estaba pegado al caballo con la cabeza gacha y el caballo miraba hacia lo lejos, más allá del saber del hombre, allí donde las estrellas se ahogan y las ballenas transportan su alma inmensa por el negro mar inconsútil.

Creo que no es tanto la trama, sino los personajes y sus relaciones, quienes fundamentan y aportan a la historia una riqueza que hace que sea tan sobrecogedora. Comenzamos leyendo sobre los primeros días del muchachothe kid en el original, cuyo nombre nunca llegamos a descubrir. Tras alejarse de su ciudad natal, el muchacho se encuentra al que posiblemente sea el personaje más terrorífico que he encontrado en un libro en muchos años. Descrito como un hombre de tez infantil, descomunal, pálido y completamente desprovisto de pelo, el juez será un personaje que actuará como brújula moral del grupo de mercenarios al que acompañamos durante gran parte de la novela. Es un personaje inquietante.

It makes no difference what men think of war, said the judge. War endures. As well ask men what they think of stone. War was always here. Before man was, war waited for him. The ultimate trade awaiting its ultimate practitioner. That is the way it was and will be. That way and not some other way.

La historia es, en resumen, la de un grupo de filibusteros que se adentra a México a través del desierto de Sonora con el objetivo de matar nativos, cortarles el cuero cabelludo y tomar todo cuanto puedan a cambio de dinero. Sin embargo, su misión pronto se tuerce cuando empiezan a asesinar sin control a quienes se cruzan. El libro tiene pasajes increíblemente crudos, lo que me sorprende. Habiéndose acostumbrado uno a que haya demostraciones explícitas de violencia y tremendas carnicerías en cualquier obra audiovisual, que una narración sea capaz de estremecer de ésta forma tiene mérito. Y que lo haga alternando imágenes de una belleza absoluta con los horrores más terribles sólo puede hacerlo un autor consagrado. No es en absoluto una novela agradable, pero sí que emana una belleza que consigue mediante el contraste de lo macabro con lo simple y lo natural. 

The truth about the world, he said, is that anything is possible. Had you not seen it all from birth and thereby bled it of its strangeness it would appear to you for what it is, a hat trick in a medicine show, a fevered dream, a trance bepopulate with chimeras having neither analogue nor precedent, an itinerant carnival, a migratory tentshow whose ultimate destination after many a pitch in many a mudded field is unspeakable and calamitous beyond reckoning.

No quiero hablar demasiado de la trama: el libro está ahí para quien lo quiera leer. Es ahora cuando quiero mencionar un par de puntos que sí que revelan detalles que quizá alguien que no ha leído el libro aún prefiera evitar. Quede el lector avisado.

El juez Holden me inquieta más de lo que dejé ver arriba. Creo que se trata de un ser sobrenatural, aunque McCarthy nunca lo diga explícitamente. Sus capacidades parecen estar más allá de las de cualquier ser humano; su capacidad para saber lo que todos están pensando, para extraer la esencia de cualquier hombre con quien comparta espacio, son claves en más de un momento del libro. En un momento dado parece estar esperando al muchacho y varios personajes más en mitad de un desierto completamente desolado, encima de una roca, como si supiese que se acercaban, tras mucho tiempo sin habérselos cruzado. En el último capítulo se menciona que no ha envejecido en unos treinta años. Su comportamiento es inquietante, parece tener un control absoluto sobre aquellos que lo escuchan, y es descrito frecuentemente como “un diablo” por quienes lo conocen. Su ambición de dominar a todo el mundo le lleva a asesinar a quienes no puede controlar. Finalmente, en la escena que remata el libro, ¿qué sucede? El juez y el mucacho, ya hecho hombre, se encuentran en una cantina de un bar de Tejas. Tienen una conversación en la que el juez dice algunas cosas inquietantes. “Bebe, pues esta noche se requerirá que entregues tu alma”. En la siguiente escena el juez está en el baño de la cantina, desnudo, esperando. Lo último que sabemos del muchacho es que entra en el baño y el juez se acerca y lo envuelve con sus “carnes terribles”. Se da una pista de que algo horrible está pasando, pues unos hombres que pasan por la puerta miran hacia otro lado, despavoridos. McCarthy deja la interpretación abierta al lector. Mi interpretación es que el juez hace lo que siempre ha hecho con aquellos que no se someten a su voluntad: ha humillado al muchacho, y la escena da pie a pensar que lo haya sodomizado. La historia acaba con el juez bailando aún desnudo en la cantina. Todos los presentes están observándole, embelesados. Él repite sin cesar que va a bailar para siempre y que no va a morir nunca.

Finalmente, un epílogo de una sola página termina la novela. Un hombre anónimo excava agujeros con un artefacto mecánico en un lugar deshabitado. Es posible hacer una lectura optimista de lo que significa esto, y he visto que hay quien lo interpreta como una nueva época dorada que se cimienta en todos los horrores que se han cometido contra los nativos y los mexicanos. Puede que sean agujeros para plantar las estacas que constituirán una valla, o vías para un ferrocarril. Sin embargo, a mí no me deja esa sensación. Puede que el hombre del epílogo esté preparando la tierra, de alguna forma, para que el lugar se transitable. Pero la imagen que despierta después de las desagradables escenas del final es la de un puente a una nueva época salvaje, la de una nueva posibilidad para tomar la tierra y saquearla de todo lo que aún queda. Puede que ese ferrocarril transporte a los nuevos habitantes del lugar, pero la novela sólo sienta las bases para entender lo que sucedió en la frontera como una toma, como una lucha injusta que sólo gana quien puede ejercer más violencia. Quizás esta sea una forma un tanto pesimista de entender el libro, pero creo que esa es la forma de trabajar de McCarthy: dejó suficiente hueco como para que el lector lo llenase con lo que considerase pertinente. Lo hizo con el juez, y lo hizo con el epílogo. Si este es su verdadero significado, no lo sé. En cualquier caso, recomiendo su lectura.

Termino esto con una canción que me venía a la cabeza muy a menudo leyendo el libro: Graveyard’s Full, de The Growlers (2010). Un abrazo ✨

https://open.spotify.com/intl-es/track/3SIcv7gFAfCp7T3BakaJgE?si=0e92b64f7eb849e3